El cantar de los árboles.
Cuando subo a la montaña para hablar con Dios, respirar aire puro y desconectarme del bullicio de la ciudad, sólo quiero concentrarme y escuchar en primer lugar como los árboles cantan felices, altos y libres, sin preocupación alguna. Sin saber que puede venir un leñador y derrumbarlos.
Me gusta sentir el olor de sus hojas, ver sus troncos robustos y fuertes, me gustaría estar abrasada a ellos y ahí permanecer libre sin preocupaciones, sin problemas, sin dificultades.
Al llegar el anochecer me siento en los verdes prados de la hermosa región cordillerana y ahí en intimidad con Dios, los árboles y yo, agradezco al Creador el permitirme disfrutar de de un día más de vida junto a su creación majestuosa y es aquí donde el viento sopla sobre mi rostro y puedo sentir su brisa fuerte, fría que hace cantar a los árboles una maravillosa melodía que sólo en las alturas de la montaña se puede escuchar.
Los árboles.
Ángeles robustos, fuertes de grandes alas en forma de ramas.
Ángeles robustos, fuertes de grandes alas en forma de ramas.
Robles, alerces y álamos mis favoritos.
Bellas creaciones de Dios.
Olvidar el desear tener una casa en tus ramas quisiera hoy.
Largas ramas posees para abrigar a la fauna que vive en ti.
Estrellas brillantes son tus hojas que te adornan.
Sólo tú sabes dar aire limpio y puro a mis contaminados pulmones.
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